La primera
infancia es el período en el cual los seres humanos aprenden y se desarrollan
más rápidamente, por lo que resulta necesario que los niños sean cuidados con
mucho afecto, cuidados, atención y con una adecuada estimulación –además de
buena alimentación- para facilitar un mayor crecimiento y mejor desarrollo en
esta temprana etapa que influirá por el resto de la vida. Al juego podemos pensarlo como un
espacio de transición que hace el papel de mediador entre la fantasía y la
realidad. Así, a través del juego los niños representan sus inquietudes, ideas,
sentimientos y deseos. Entonces, a través del juego el niño logra elaborar
diferentes situaciones que ha vivido de manera pasiva -en la realidad-, y
mediante el juego, logra vivirlas activamente. Es importante tener presente el valor del juego en lo que
respecta a la estimulación de la imaginación y capacidad de aprendizaje del
niño, ya que otorga un espacio para que cada uno pueda ser libre de expresar su
creatividad y demostrar su curiosidad. Es un re-conocimiento de las cosas, que
posibilita el buen crecimiento del mundo interno, intelectual y emocional del
niño.
El juego en
la primera infancia, y en los niños que aún no han adquirido el lenguaje es un
espejo de su mundo interior, y permite:
-Divertirse.
-Conocerse a
sí mismo.
-Conocer y
explorar el mundo.
-Expresar
sentimientos.
-Proyectar
fantasías.
-Elaborar
conflictos.
-Aprender a
compartir.
-Socializar.
-Investigar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario